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Femme en 3D

Ya sé, quizá debí poner otro título, pero las leyes de la mercadotecnia actual me dicen que provocar o provocar, que si no, aquí no te hace caso nadie. Y si no me creen, échenle un vistazo a la programación televisiva.

Además el tema es grave, muy grave. Aquí, en nuestro país, suceden cosas que uno no puede explicarse. Puede ser, no digo que no, que uno sea corto de entendederas o que esté más pasado de moda que el chocolate Matías López, pero el sentido común, por otros indicadores lo sé, todavía no lo he perdido.

Para explicárselo voy a recurrir al cine. Es decir, voy a intentar guionizar una escena y me cuentan si les gusta.

Secuencia 1: Oficinas “Dexlert International”. Despacho del Director.

Lugar: Despacho de Luís Cónven, director de la empresa. En la mesa, sentado y escribiendo sobre unos papeles, se encuentra un ejecutivo vestido como tal. Bien peinado, traje a medida, corbata de seda…

Escena: Mientras la cámara va cerrando el plano y acercándose a él, éste se reclina sobre su silla de respaldo alto y cuero y aprieta un botón de su teléfono…

Voz desde el teléfono: Sí Luís. ¿Qué necesitas?

Director: Cristina, por favor,  pásame con Alemania, con Herr Guimebord. En cuanto lo hagas, por favor, pasa a mi despacho con los últimos contratos que firmamos con ellos y quédate conmigo para ayudarme con la traducción. Ya sabes que mi alemán no es muy bueno.

Cristina: Perfecto. Te voy pasando y mientras le saludas paso con los contratos.

Luís: Gracias Cris.

Lugar: Espacio físico de la secretaria de Luís Cónven. Muebles modernos de diseño. Sobre la mesa un ordenador Apple de última generación. Papeles y mesa en un orden perfecto. Unas pequeñas flores adornan el escritorio.

Cristina es una mujer de edad indefinida, rasgos de cara indefinidos, peinado indefinido, expresión indefinida. Toda ella está tapada con un burka de color azulado.

Alguien, en este preciso momento, me grita:  ¡¡¡¿¿¿Cómooooo???!!!

¡¡¡ Esa escena no es posible!!! Una mujer con burka no puede aparecer en ese ambiente, nadie lo creería. La escena no es válida.

Estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo, en un mundo como el de hoy una mujer no es un clítoris, una mujer es un ser humano que tiene los mismos derechos y obligaciones que cualquiera y en el mundo empresarial una mujer es lo mismo, ¡exactamente igual!, que un hombre. O, al menos, debiera de serlo. Sin discusión.

Esto, que es de una evidencia total, muchos no lo entienden. Si esos “muchos” pertenecen a otras culturas y otra educación, al menos tiene una excusa que justifica un comportamiento así y sobre el que se debe re-educar para provocar el cambio.

Lo malo es que hay algunas/os políticos de este país que aún se permiten el lujo de no prohibir el uso de ese esperpento que humilla y degrada a las mujeres, basándose en argumentos tan peregrinos como “se ven muy pocos”.

Nadie, en su sano juicio, permitiría ir a trabajar a un ser humano con esa vestimenta humillante. Nadie, en el malvado mundo empresarial, dejaría que alguien fuese vejado de esa manera. Ni los jefes, ni los compañeros, ni los clientes. Nadie. Una empresa que lo permitiese ( y se supiera), es muy probable que fuera “expulsada” del mercado al no poder hacer negocios con nadie.

Quizá, ese malvado mundo empresarial (que a veces lo es) pueda ser ejemplo para el resto. Ejemplo de un comportamiento digno que no permite que un ser humano pueda ser degradado y no hacer nada al respecto.

Se me ocurre que a esas/os imbéciles que no luchan, en cualquier circunstancia, contra la degradación de la mujer, les pongamos a su lado, todo el día, a una vestida con burka. Una especie de cobrador del frac que les identifique ante todos nosotros y así no puedan vendernos después sus supuestas mentalidades progresistas. Desde aquí, a todos ellos, les dedico un entrañable: ¡¡ Váyanse a la mierda!!

Pareja de enamorados besandose

¡¡¡¡QUINCEAÑEROS!!!!

¿Se acuerdan de esas cartas de amor que se escriben a los quince años? Pues bien, deberíamos recuperar ese espíritu para la nueva gestión empresarial.

“Pero, ¿qué dice este hombre?”, se preguntarán ustedes. Pues eso, que debemos recuperar las historias de amor si queremos enfrentarnos a la nueva era.

“Definitivamente ha perdido la cabeza”, afirmarán ustedes después de oír esta última sentencia.

No, les aseguro que no. Intentaré demostrárselo. Hace tiempo, hablando con mi admirado Juan Arena, ex – presidente de Bankinter y un inigualable gestor, le pregunté cuál era el secreto de su éxito. Cuál había sido la razón fundamental por la que había conseguido llevar a Bankinter a ser uno de los mejores bancos del mundo. Sin dudarlo me dijo: “Bankinter fue una historia de amor”.  ¿Cómo?, le pregunté por si no le había oído bien, pero me repitió lo mismo.

Al principio no lo entendí, pensé que, a lo mejor, me estaba gastando una broma. Sin embargo, enseguida comprendí que tenía toda la razón; sólo cuando uno está realmente enamorado de alguien o de algo es capaz de realizar cosas extraordinarias.

O amas lo que haces o haces lo que amas, no hay alternativa. La razón fundamental radica en el COMPROMISO que se consigue através de ese sentimiento. La carencia del mismo es, sin duda, uno de los grandes problemas de hoy en día en el lanzamiento o gestión de proyectos, empresas, etc.

¿Por qué existe esa falta de compromiso? Quizá porque el compromiso exige renuncia. Cuando uno se compromete necesariamente “pierde” algo en ese proceso. Me explico. Si me comprometo con mis hijos, su calidad de vida y su educación y desarrollo, no basta con expresarlo, darles muchos besos y decirles que les quieres mucho. Comprometerse con eso significa renunciar a mi comodidad y trabajar y sacrificarme más horas para intentar conseguir los recursos económicos que permitan que ellos puedan ir a las mejores instituciones académicas o que dispongan de libros y material adecuados o que puedan vivir en las mejores condiciones que yo pueda darles.

Si uno es una empresa, por ejemplo, que se dedica a la televisión y decide defender unos valores como son la honestidad informativa, la familia, el trabajo y el esfuerzo como claves del éxito, la educación y el respeto en las relaciones profesionales, etc., y manifiesta su compromiso con esos valores, tiene obligatoriamente que renunciar a emitir informativos amarillistas, programas donde lo soez, lo ordinario o el facilismo sean los protagonistas, programas que emitan imágenes en los que se perjudique a los más jóvenes y su educación. O, por supuesto, no admitir directivos que falten al respeto al ser humano o no sean educados.

¿Quién diría no estar comprometido con esos principios o valores? Muy pocos o nadie. Pero, y esto es lo más importante, ¿quién actúa en consecuencia? Es decir, ¿quién está dispuesto a retirar ese tipo de programas aún cuando eso suponga un riesgo evidente para su rating? Ahí, el escondite se convierte en el juego de moda.

Es decir, comprometerse significa renunciar a lo fácil y echarse a la espalda lo difícil aunque  suponga un esfuerzo muy superior .

Algunos pensarán que esto es muy bonito pero pura teoría. “Estas cosas no ocurren en el mundo empresarial”, dirán. Pues mire esto que le cuento acaba de hacerlo un grupo de la importancia del grupo mexicano TELEVISA. Su presidente, mi también admirado Emilio Azcárraga, se ha convertido en un quinceañero enamorado y ha escrito su carta. Lo mejor es que está actuando en consecuencia, eliminando de su programación aquello que es “fácil” y proponiéndose el reto de seguir por lo “difícil”. Aunque el rating sufra. Así que “haberlos haylos”. Todo es tomar la decisión y comprometerse.

La pregunta es, ¿está usted enamorado?


Bücher

Hace ya muchos años, mi padre, un empedernido comprador de libros, me dijo algo que nunca olvidaré.

Yo le pregunté si leía todos los libros que compraba, ya que a mi me parecía imposible que lo hiciese, aunque reconozco que tenía una velocidad de lectura poco habitual. Él me contestó:

“Mira hijo, los libros se pueden comprar por varios motivos. El más habitual es que lo vas a leer, pero también puede ser sólo un libro de consulta, puede ser un maravilloso regalo y, por último, y esto también es un buen motivo, por el mero placer de tenerlo, de olerlo, de acariciarlo…”

Yo, que fui bien entrenado por él en este hábito de compra, entendí muy bien los cuatro grandes motivos y he disfrutado enormemente del último de ellos. A veces, tener un libro es, sobre todo, un placer para los sentidos.

Quiero dejarles con una reflexión que leí hace poco del inigualable Fernando Fernán Gómez y quiero pedirles que no abandonen nunca el placer de tener un libro entre las manos…

“Aparecieron después los que algunos consideran enemigos del libro: el cine, la radio, la televisión… Son, es cierto, otros medios de difusión de la poesía, y también de la música y de las artes plásticas. Pero, aunque enemigos en cierto aspecto, es difícil que derroten al libro, ni creo que pongan en ello interés. El libro les lleva la ventaja de la corporeidad, de la cercanía. El libro lo tengo, lo poseo, puedo incluso darle achares*, no mirarlo, no leerlo y, sin embargo, conservarlo. No es efímero. Puedo también tenerlo en las manos, acariciarle el lomo como a un perro amigo, hojearlo, sobarlo, puedo besar algunos de sus renglones si me han conmovido. Tanto si es un libro lujoso, encuadernado en suave piel, como si es un libro popular, de los que se doblan y se pliegan sumisos para ser leídos en la cama, con los que uno puede acostarse sin muchas dificultades ( … )

Echo una mirada a la biblioteca. Cuántos libros en ella que ha devorado el olvido. Y cuántos que ya no podré leer. Quiero decirles a esos libros que no leeré nunca, que no se sientan despreciados. Si sé que no los leeré es porque estoy en esa edad en la que al tiempo se le ve volar como a un gorrión asustado, en la que se nos escapa como agua en un cesto, en la que huye como algunos queridos recuerdos. Pero al decir adiós, que un libro me abra sus brazos y repose sobre mi pecho.”

Pues eso: ¡¡VIVAN LOS LIBROS!!

* En caló, celos, disgusto, pena.

sangre

Ya lo dice una famosa frase: “Madre no hay más que una”. A la que algunos añaden una coletilla que dice “…y a ti te encontré en la calle”. Osea, más o menos, que como trates de competir con mi madre, ¡guapita de cara!, lo tienes crudo.

Las madres, sin ningún género de dudas, son vitales en el desarrollo de cualquier ser humano pues el vínculo afectivo que ellas poseen hacia nosotros es tan fuerte que, salvo rarísimas excepciones, no se puede romper por nada del mundo. Un vínculo protector que nos proporciona refugio y comprensión sea cual sea la circunstancia de la vida de la que hablemos. Todo ello, además, sin pedir nada a cambio. Con querernos tienen bastante.

Bien es cierto que ese manto protector puede volverse en contra del hijo si se exagera y sobre-protege pero, insisto, al ser tan vital en nuestro desarrollo, como dice otra famosa frase, “más vale que sobre que no que falte”.

Todo esto viene a cuento por un informe que hace tiempo presento la Universidad de Navarra y que fue elaborado bajo la dirección de Natalia López Moratalla (Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular) y Enrique Sueiro (Doctor en Comunicación Biomédica) en el que se detalla el proceso mediante el cual, al implantarse en el útero en su segunda semana de existencia, el embrión envía información al sistema inmune de su madre para que lo considere diferente al propio organismo pero no peligroso. Esta tolerancia se inicia a petición del embrión, a través de sustancias que liberan y desactivan las células que generarían rechazo hacia lo extraño. Es decir que nada más implantarse en su madre, el bebé le envía a su madre unas células que lo identifican como un ser afín y deseable.

Al mismo tiempo, las señales que envía el feto estimulan la producción de neurotransmisores en la madre, como oxitocina (hormona de la confianza), prolactina (que induce la producción de leche) y dopamina (reguladora de movimientos y sistemas de premio-recompensa). La progesterona (hormona sexual femenina) aumenta entre 10 y 100 veces en el cerebro y reduce la respuesta emocional y física al estrés de la mujer. Esto favorece un mejor desarrollo del feto.

De todo ello podemos inferir que el feto no tiene, en absoluto, un papel pasivo, sino que intercambia células con su madre para ayudarse mutuamente.

Vamos que la naturaleza, como siempre, dándonos lecciones maravillosas. Lo que ocurre es que, como diría mi admirado Peter Drucker, son lecciones “tan visibles que no se ven”.

Pues ahí les va mi propuesta: Háganse análisis de sangre y si no tiene células de apego con su empresa hagan el favor de pirarse lo más rápido posible. Lo digo por ustedes y por la empresa.

¡¡Crisis de Liderazgo!! ¡¡Crisis de Liderazgo!!  ¡¡Pues no!! La verdadera, la auténtica, la genuina crisis no es cosa del líder sino de los liderados. Osea, de usted y de mi. Es imposible que las cosas funcionen (ni siquiera en la relación madre-hijo) si los “hijos” no ponemos algo de nuestra parte:

-       ¡¡Oye jefe!! Que digo yo que no sé si sabes que esta empresa me importa tanto como a ti. Que te voy a enviar una células para que veas el apego que te tengo y compruebes que no soy un extraño…

No oigo más que quejas por todas partes pero no veo a nadie enviando “células de apego” a quienes tienen la difícil tarea de dirigir y de gestionar. En la naturaleza – vuelva a leer un poco más arriba – es el embrión quien inicia la petición y esas señales le permiten a la madre generar unas sustancias muy beneficiosas que, si las pasamos a la vida empresarial, hacen mucha falta:

-       Oxitocina – Hormona de la confianza

Es decir que los liderados confían en su líder y le dejan hacer sin tocarle los… constantemente.

-       Prolactina – Induce la producción de leche.

De leche para alimentar, no de la mala leche que se respira en nuestra organizaciones empresariales o, como reflejo, en la calle, en los bares, en las tiendas…

-       Dopamina – Reguladora de movimientos y sistemas de premio-recompensa.

Sin comentarios.

Así que ya sabe, si no genera células de apego, por favor deje hacer a los demás y quítese del medio. ¿Sabe una cosa? Estar ahí es una decisión propia a la que nadie le obliga. Si no le gusta, sea valiente y búsquese otra “madre”.

ball and chain

¡Qué horror y qué lástima! ¡Pobre criatura! Cada vez que me viene a la cabeza me acuerdo de sus padres y siento un escalofrío por el dolor, el sufrimiento y la pena que tendrán. Me refiero, pueden suponer, a la niña asesinada en Seseña hace unos días.

Pero, ¿dónde están? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican? Esta vez me refiero, me imagino que suponen, a nuestros queridos y nunca bien ponderados políticos. ¡¡Pandilla de inútiles y faltos de vergüenza!! ¡¡TODOS!!

El crimen de Seseña no es más que una muestra de la falta de sentido que tiene esta sociedad. ¿Qué está pasando? ¿Qué ocurre en una sociedad donde los niños matan a niños, los niños acosan a niños hasta límites intolerables, donde los niños insultan y pegan a sus profesores, donde los niños no respetan a sus padres, donde los niños carecen del más mínimo sentido de la urbanidad, donde los niños beben alcohol y practican sexo, etc., etc., etc.?

¿Saben que ocurre? Pues eso, ¡¡qué nos vamos a la mierda!!

Alguien pensará que exagero, que ni son niños, ni son todos. Pues mire, lo primero llamemos a las cosas por su nombre; un ser humano hasta, por lo menos, los 15 ó 16 años es un NIÑO, ¿se entera? Y a esos, a los niños, se les ve los fines de semana en zonas pijas, no pijas, pobres o muy pobres, bebiendo alcohol y comportándose como auténticos cafres. Todos, eso sí, con sus móviles, sus tuentis, sus facebooks y sus mesenger. Soltando por esas bocas los tacos y las frases más ordinarias que uno puede escuchar y a unas horas de la madrugada que lo menos que uno se pregunta es dónde estarán los padres de estos niños.

Y luego, a su casas, solos en sus habitaciones y enganchados a Internet hablando con quién sabe quién y viendo quién sabe qué.

Pero, ¿dónde están? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican?. Esta vez me refiero, pueden suponer, a los padres de esos niños. ¿Dónde estaban los padres de la niña que asesinó en Seseña y tenía en Internet fotos macabras y, me imagino, tenía comportamientos dignos de preocupar? ¿Dónde están los padres de esos niños de 16 años a los que ves borrachos los fines de semana o bebiendo alcohol a la una de la madrugada?

Si los políticos lo único que hacen es cagarla (literalmente) día tras día con leyes y normas ridículas que van en contra del sentido común, de la propia protección de los menores y del amparo de una autoridad necesaria y sana, los padres hemos abdicado del deber de exigir a nuestros hijos el cumplimientos de normas, el respeto a nosotros como padres y a nuestras decisiones, la necesidad de someterse a una disciplina y a una autoridad que les guíe y les controle y a exigirles la sana costumbre de vivir, en cada etapa, lo que les toca vivir, ni más, ni menos.

Una empresa que tuviese trabajadores de esas características y jefes de esas características, se lo aseguro, duraría muy poco. Serían incapaces de sobrevivir no a una crisis, a cualquier circunstancia, incluso si esta fuese de bonanza y alegría económica. Pues hagan cuentas con esta empresa que es nuestro país y su futuro. Les aseguro que no hay analista que recomiende invertir en nosotros.

¿Quién le pone el cascabel a este gato? ¿Por qué seguimos escondiendo responsabilidades? No lo sé. Quizá, sólo quizá, todo comienza porque, sin mirar a los demás, cada padre/madre dé un paso adelante y comience a actuar en consecuencia. Y, en segundo lugar, por no ir a votar nadie en las próximas elecciones y que esta panda de mediocres que son nuestros políticos se den cuenta de que no les queremos, que se vayan y que vengan otros que, ¡¡al menos!!, tengan sentido común porque sino, no lo duden, ¡¡nos vamos a la mierda!!

Angry looking warrior dressed in war paint

Digo yo que ni perdones, ni nada; expulsión automática de la Universidad  y a otra cosa. Me estoy refiriendo a la agresión que, por parte de unos energúmenos, sufrió Carlos Berzosa, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, hace unos días.

Sin duda hemos perdido el norte en el tema educativo y estas son las consecuencias de un sistema que hace aguas por todas partes.

-       ¡¡Qué exagerado es usted!! (quien lo dice es un lector cualquiera, al que no puedo presentarles porque no le conozco).

-       ¿De verdad cree que exagero? – este soy yo contestando al lector anónimo.

-       ¡¡Hombre, unos pocos no representan a todos!! – me dice el lector anónimo.

-       Lo están viendo, ¿no?… – ahora soy yo pero dirigiéndome a ustedes, a todos los que leen el artículo menos al lector anónimo. – Este es el gran problema. Ahora saldrá otro diciendo que hay que entender como estaban las cosas en los Colegios Mayores y otro que diga que un error no puede condenar a alguien a no estudiar. En definitiva, todo quedará en que pidan perdón, una pequeña sanción y ¡¡venga chicos, vamos al Botellón de esta noche!!

-       ¡Es usted un carca de los de antes! – vuelve a aparecer el lector anónimo. Como ven, no se rinde.

-       Osea que según usted alguien que pide respeto por un Rector, por un profesor, y que exige la máxima sanción para los que le escupen, le insultan y le agreden, es un carca. ¡¡Estamos buenos!!

-       Pero hombre son jóvenes, ya se sabe… - 

-       ¡¡Nada que no se rinde!! – yo a ustedes

-        Mire – yo al lector anónimo – le voy a decir algo de lo que estoy profundamente convencido: un país donde la justicia y la educación no funcionan, es un país condenado al fracaso más absoluto.

-       ¡¡No mezcle las cosas, hombre, no mezcle las cosas! – impertérrito, como pueden observar, sigue nuestro lector.

Por ahora dejaré sin contestar al lector anónimo, no merece la pena.

-       Pero oiga, ¡qué falta de respeto! – me grita desde su sillón.

-       Pues más o menos el mismo que el que usted demuestra al Rector de la Complutense…

Como les decía, para mí esa situación vivida por el Rector no es más que el reflejo de una situación realmente preocupante. Preocupante por todo, pues las consecuencias afectarán, queramos o no, a nuestro desarrollo como sociedad, a nuestras posibilidades de construir un sistema de convivencia justo y digno y, sin duda, a nuestras capacidades para generar riqueza. Lo digo, sobre todo, porque el talento necesario para nuestras empresas reside en los jóvenes que han sido formados a través de la chapuza de nuestro sistema educativo. Un sistema que no sólo no forma bien desde un punto de vista de los conocimientos – véase el abandono de las humanidades si se tiene alguna duda – sino en el que no se inculcan valores como el esfuerzo (¡tú suspende que da igual! ), la disciplina (concepto fascistoide donde los haya…), la exigencia, el respeto, el civismo, la cortesía, etc., etc., etc.

La pregunta clave es: ¿A quién hay que mandar a la mierda?

Pues quizá se sorprendan, pero para empezar a nosotros mimos. Ese es el primer paso imprescindible, pues para poder enfrentarnos a nuestros aspectos más negativos hay que aceptar que somos cómplices de mantenerlos.

No se quejen, por favor. Un dato indiscutible: La empresa española, salvo honrosas excepciones, en el momento que tuvo conocimiento de la crisis que nos afecta dejó de invertir, de forma dramática, en la formación de su gente. Pero luego uno se harta de oír a los Condes (Consejeros Delegados de oficio) y a los Humanoides (Directores de RRHH de oficio) que lo más importante es la persona y su desarrollo. Y digo yo, ¿a quién pretenden engañar?

Lo malo es que ningún analista financiero emitirá su opinión, sobre la empresa en cuestión, después de analizar qué hicieron con la formación de su gente. Es decir, como están de preparados para el futuro. ¡¡Otros que tal bailan!!

Ahora, si les parece, digan que la culpa es de los políticos.

Yo, les guste o no, empezaré esta campaña pidiendo la expulsión para los energúmenos que atacaron al Rector. Osea, ¡¡qué les den!!

rouages carenage


Hace muchos años me contaron una historia cuya moraleja he aplicado muchas veces en mi vida.  El relato en cuestión trata de un cuartel donde un coronel recién llegado pasa revista a los puestos de guardia que están establecidos en el mismo. Al finalizar conversa con el oficial que está al mando de la guardia ese día:

-       Mire capitán, me gustaría hacerle una pregunta.

-       A sus órdenes mi coronel – respondió con diligencia el capitán.

-       Pues verá, he pasado revista a los distintos puestos de guardia del acuartelamiento y, sinceramente, me parece que todo está correcto salvo una cosa…

-       Usted dirá mi coronel – respondió el capitán

-       Hay un puesto que está situado frente a la puerta de entrada y el soldado que lo custodia se coloca justo al lado de un banco de madera que hay allí.  La verdad es que no entiendo que sentido tiene ese puesto…

El capitán se quedó pensativo un momento y le respondió que no sabía exactamente cuál era la razón por la que ese puesto existía pero que si se lo permitía, él investigaría sobre el tema y en cuanto tuviese una respuesta se la comunicaría.

Después de varios días de preguntas sin respuestas, realizadas a casi todas las personas del cuartel que pudiesen tener información, se entrevistó con un sargento que era el más antiguo del lugar.

-       Mire mi capitán, ahora que lo dice, lo recuerdo perfectamente – dijo el sargento.

-       Pues cuénteme, por favor – le pidió el capitán.

-       Hace años – continuó el sargento – el coronel, que en aquel entonces era el jefe del acuartelamiento, por indicación de un general que había pasado revista a las tropas y a las instalaciones, ordenó pintar la tapia, las farolas, las garitas…¡¡y el banco que había frente a la entrada del cuartel!! Todo ello necesitaban mantenimiento.

-       Siga, por favor – dijo el capitán sin acabar de entender que tenía aquello que ver con su pregunta.

-       Pues el banco del que usted me habla, como es lógico, se pintó y el capitán que estaba de guardia aquel día, con buen criterio,  ordenó que un soldado de la guardia se situase junto al banco para que nadie se manchase al pasar junto a él o al intentar sentarse.

-       Me parece de lo más lógico – dijo el capitán – pero, ¿hace cuánto tiempo ocurrió eso?

-       Pues que yo recuerde, mi capitán, aproximadamente 10 años. Me imagino – continuó el sargento – que desde entonces nadie se ha preguntado que hace allí ese puesto y se convirtió en costumbre.

-       Una costumbre sin sentido – dijo el capitán

-       Desde luego mi capitán – dijo el sargento- pero la realidad es que desde hace 10 años estamos allí ¡¡para que nadie se manche!!

¿Cuántas cosas evitaríamos si nos replanteásemos su necesidad, su utilidad, su eficacia…? Lo digo porque uno que tiene 52 años se pregunta muchos días qué sentido tiene jubilar al talento.

Me explico. En realidad lo primero que me pregunto es quién fue el imbécil que decidió que un ser humano, en la actualidad, cuando cumple los 50 es ya un trasto inútil en el mundo de la empresa y que lo mejor es prejubilarlo.  Y lo que, a continuación, me pregunto es quiénes son los imbéciles que siguen “conservando el puesto de guardia en el banco” sin plantearse que lo que están haciendo es la mayor barbaridad posible contra el beneficio empresarial.

Me pueden contar lo que quieran sobre los artificios contables que este sistema permite, la reducción de los costes laborales y riesgos por altas indemnizaciones y subidubidubidá…. ¡¡Memeces!!

¿Alguien, por favor, puede ponerse a pensar? Comprendo que es duro y difícil el ejercicio que propongo. ¡¡Pensar!! ¡¡Pues no pide usted nada, hombre!!  Lo digo por todos esos a los que se les llena la boca cuando les invitan a dar una conferencia en el foro de turno y dicen que el talento es lo más importante y el activo fundamental de la empresa y, por la espalda, asesinan todos los días al mejor talento que tienen; los cincuentones. Pues saben lo que les digo, ¡¡váyanse a la  mierda!!

Debe ser que a lo mejor hay un estudio realizado por algún Instituto del Cerebro que demuestra que hay una relación directa entre la edad de 50 años y la pérdida de masa encefálica y claro yo no he podido leerlo ya que se me sale esa masa a borbotones todos los días.

¡¡¡Serán idiotas!!!

Diapositiva1Una vez más Almodovar consiguió emocionarme y deleitarme. Una vez más me quito el sombrero ante alguien que es capaz de CREAR. Una vez más pienso que ojalá en este país tuviésemos muchos Almodovar aportando talento creativo. La pena, ¡¡¡la gran pena!!!, es que en vez de defenderle y proteger su creatividad nos dedicamos a la crítica destructiva para ver como se le puede hundir sin contemplaciones. ¿Se imaginan que fuese francés o americano?

Si a la película nos referimos puedo decirles que, en mi opinión, es la que técnicamente más me gusta, la más cinéfila y, sin duda, producto de su madurez como director. Almodovar es ya un director universal.

Desde la ceguera – física que no creativa – un director y guionista de cine nos deleita sobre lo que es y significa la imagen cinematográfica.

Algunos critican la falta de credibilidad de la historia y como dijo alguien, “eso, hablando de Almodóvar, es como decir que “Ciudadano Kane” es mala porque no es divertida. La escenografía está repleta de color primario, de verduras y frutas, de elementos pop y de tintes de peluquería sesentera. De forma constante Almodovar nos guiña el ojo mostrándonos elementos de otras películas suyas- Tacones lejanos, Mujeres  o La mala educación . No podía faltar una máquina de escribir o escenas de películas del cine italiano de los 50. También los primeros planos, emocionales, de los personajes, y las imágenes y detalles cargadas de simbolismo genial y divertido.

He tenido la sensación – siempre me pasa con él – que mucho de los personajes y muchas de las situaciones tienen que ver con él mismo y con su vidas.

Los actores, como siempre, son la mejor versión de si mismos. Sin él no serían ni la mitad. Penélope está muy bien. Blanca Portillo impecable. Lluis Homar mejor que nunca.El resto, muy dignos… ¡Hasta Ángela Molina!

Al final de la película, Mateo dice que “las películas hay que acabarlas aunque sea a ciegas”. Ese final es perfecto, pues las obras de arte nunca se acaban…se abandonan.

Noticia ABC

Pues sí amigos así empezamos el año, inaugurando la nueva sección “¡¡Váyase usted a la mierda!!”

Bien es cierto que la misma ya está incorporada a mi programa de radio “La Servilleta” en INTERECONOMÍA (95.1 FM, todos los viernes de 15,45h a 16,00h) pero creo que desde este blog se puede completar la misma.

Es primero de año y uno comienza por preguntarse cuáles deberían ser  los objetivos del mismo… Pues lo que para empezar se me ocurre es no aguantar a los políticos (me da igual el signo)  y es por esta razón por lo que son los primeros que enviamos a la mierda. La noticia que ilustra este “post ” apareció en el diario ABC el pasado día 29… Lo pero es que encima lo hacen con nuestro dinero y sin contemplaciones.

Del otro lado, es decir en el PP, IU, etc., seguro que podemos encontrar más ejemplos, por lo que no se salva ninguno y de ninguna tendencia.

¿Por qué nos les mandamos definitivamente a la mierda a todos ellos?

088

Puede ser que quien haya entrado en este blog en los últimos meses tenga la sensación de estar en un ir y venir constante. No me extraña.

La verdad es que los problemas técnicos – que han sido los más importantes – y la falta de tiempo por exceso de trabajo han debido hacer huir a quienes entraban en él. Por lo tanto, y en primer lugar, mil disculpas a todos aquellos que tuvieron la amabilidad de conectar y no encontrar nada.

En segundo lugar, el ruego de que, si es posible, estéis atentos a los próximos meses de este Blog. Va a cambiar ¡¡¡y mucho!!!

Este cambio es, también, otra de las grandes causas del “parón”. Como muchos de vosotros sabéis me dedico al noble oficio de formar, de capacitar, de ¿educar? a personas del mundo empresarial o que se van a dedicar a él. Una de las cosas que más repito en mis cursos es que si uno quiere que le elijan – tener éxito –  no tiene otro remedio que distinguirse, ser distinto, ser diferente a los demás. La oferta es inmensa, el tiempo limitado y la necesidad de ser sorprendidos muy grande. ¿Cumplía eso la anterior versión de este Blog? En mi opinión, no. Así que decidí intentar ser una “vaca azul” en el prado donde sólo era una vaca más. Espero conseguirlo.

Por delante vaya que intentaré provocar, hacer que la gente no se quede indiferente, sorprender y divertir. No se escandalicen si la acidez entra en juego y la crítica también pero la situación no da para otra cosa. No hablo de la crisis, hablo de la pandilla de mamarrachos, sinvergüenzas y estúpidos (”cipollianos”) a los que hay que aguantar todos los días.

En fin, que como pueden ver ando un poco cabreado con tener que aguantar lo que no se debe y vivir en un mundo “blandi-bluf” donde todo es engañoso y la verdad brilla por su ausencia. Pues conmigo que no cuenten. ¡¡Ya está bien!! Yo, al menos, iré diciendo lo que pienso y si a algunos les pica, pues que se rasquen.

De nuevo gracias por tu “conexión” y espero que a partir de hoy podamos compartir buenos momentos.

¡¡Por cierto!! Si en algo estás de acuerdo, o no lo estás, da igual, no dudes en escribirme, te lo agradeceré.