¡¡¡Qué 50 años no es nada!!!

rouages carenage


Hace muchos años me contaron una historia cuya moraleja he aplicado muchas veces en mi vida.  El relato en cuestión trata de un cuartel donde un coronel recién llegado pasa revista a los puestos de guardia que están establecidos en el mismo. Al finalizar conversa con el oficial que está al mando de la guardia ese día:

-       Mire capitán, me gustaría hacerle una pregunta.

-       A sus órdenes mi coronel – respondió con diligencia el capitán.

-       Pues verá, he pasado revista a los distintos puestos de guardia del acuartelamiento y, sinceramente, me parece que todo está correcto salvo una cosa…

-       Usted dirá mi coronel – respondió el capitán

-       Hay un puesto que está situado frente a la puerta de entrada y el soldado que lo custodia se coloca justo al lado de un banco de madera que hay allí.  La verdad es que no entiendo que sentido tiene ese puesto…

El capitán se quedó pensativo un momento y le respondió que no sabía exactamente cuál era la razón por la que ese puesto existía pero que si se lo permitía, él investigaría sobre el tema y en cuanto tuviese una respuesta se la comunicaría.

Después de varios días de preguntas sin respuestas, realizadas a casi todas las personas del cuartel que pudiesen tener información, se entrevistó con un sargento que era el más antiguo del lugar.

-       Mire mi capitán, ahora que lo dice, lo recuerdo perfectamente – dijo el sargento.

-       Pues cuénteme, por favor – le pidió el capitán.

-       Hace años – continuó el sargento – el coronel, que en aquel entonces era el jefe del acuartelamiento, por indicación de un general que había pasado revista a las tropas y a las instalaciones, ordenó pintar la tapia, las farolas, las garitas…¡¡y el banco que había frente a la entrada del cuartel!! Todo ello necesitaban mantenimiento.

-       Siga, por favor – dijo el capitán sin acabar de entender que tenía aquello que ver con su pregunta.

-       Pues el banco del que usted me habla, como es lógico, se pintó y el capitán que estaba de guardia aquel día, con buen criterio,  ordenó que un soldado de la guardia se situase junto al banco para que nadie se manchase al pasar junto a él o al intentar sentarse.

-       Me parece de lo más lógico – dijo el capitán – pero, ¿hace cuánto tiempo ocurrió eso?

-       Pues que yo recuerde, mi capitán, aproximadamente 10 años. Me imagino – continuó el sargento – que desde entonces nadie se ha preguntado que hace allí ese puesto y se convirtió en costumbre.

-       Una costumbre sin sentido – dijo el capitán

-       Desde luego mi capitán – dijo el sargento- pero la realidad es que desde hace 10 años estamos allí ¡¡para que nadie se manche!!

¿Cuántas cosas evitaríamos si nos replanteásemos su necesidad, su utilidad, su eficacia…? Lo digo porque uno que tiene 52 años se pregunta muchos días qué sentido tiene jubilar al talento.

Me explico. En realidad lo primero que me pregunto es quién fue el imbécil que decidió que un ser humano, en la actualidad, cuando cumple los 50 es ya un trasto inútil en el mundo de la empresa y que lo mejor es prejubilarlo.  Y lo que, a continuación, me pregunto es quiénes son los imbéciles que siguen “conservando el puesto de guardia en el banco” sin plantearse que lo que están haciendo es la mayor barbaridad posible contra el beneficio empresarial.

Me pueden contar lo que quieran sobre los artificios contables que este sistema permite, la reducción de los costes laborales y riesgos por altas indemnizaciones y subidubidubidá…. ¡¡Memeces!!

¿Alguien, por favor, puede ponerse a pensar? Comprendo que es duro y difícil el ejercicio que propongo. ¡¡Pensar!! ¡¡Pues no pide usted nada, hombre!!  Lo digo por todos esos a los que se les llena la boca cuando les invitan a dar una conferencia en el foro de turno y dicen que el talento es lo más importante y el activo fundamental de la empresa y, por la espalda, asesinan todos los días al mejor talento que tienen; los cincuentones. Pues saben lo que les digo, ¡¡váyanse a la  mierda!!

Debe ser que a lo mejor hay un estudio realizado por algún Instituto del Cerebro que demuestra que hay una relación directa entre la edad de 50 años y la pérdida de masa encefálica y claro yo no he podido leerlo ya que se me sale esa masa a borbotones todos los días.

¡¡¡Serán idiotas!!!

5 Responses to “¡¡¡Qué 50 años no es nada!!!”

  1. Baldemar says:

    Felicidades Juan, para decirlo como es hay que tenerlos bien puestos, la verdad no peca pero incomoda…

  2. Será que me acerco a los 50´s pero coincido plenamente. Antes lo que vendíamos los Humanoides (acepto su definición aunque intento no pertenecer a ese colectivo) lo defendíamos en base al baby boom. Me explico; había que prejubilar (así lo hicimos en ENDESA) para colocar a la generación consecuencia de desarrollacionismo (dicho sea todo, que es a lo que yo pertenezco). ¿Y ahora?. Dificil de justificar….

    Un abrazo,

    Ricardo

  3. admin says:

    Hola Ricardo:

    Mil gracias por tu comentario. ¿Sigues en ENDESA? Yo conozco bien a Jaime Puente y a Gregorio del Campo.

    Espero que podamos seguir en contacto.

    Un fuerte abrazo

    Juan Mateo.

  4. Fresh says:

    Mil gracias por tu comentario. ¿Sigues en ENDESA? Yo conozco bien a Jaime Puente y a Gregorio del Campo.
    +1

  5. Marcelino says:

    Espero que disfrutemos de los próximos 50 tanto como de los primeros.


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